Salinas de Herrera, un patrimonio arqueológico y etnográfico olvidado.
.Publicado por Elías Rubio Marcos en http://arqytrad.blogspot.com
31 de diciembre de 2009
Si la memoria no me falla, cosa que es ya perfectamente posible, hasta no hace tanto tiempo la provincia de Burgos contaba con tres explotaciones salineras: la de Poza de la Sal, Salinas de Rosío y Herrera de Miranda, por no contar algunos manantiales de salmuera ni la de Valmala, que se explotó muy poco tiempo y fue de ínfimo rendimiento. Todas ellas nos han dejado como herencia una cultura de explotación que ahora valoramos como patrimonio etnográfico. Las instalaciones de Poza son hoy recuperadas, visitadas por el público ávido de turismo cultural, y tienen su propio Centro de Interpretación, y eso está muy bien. La de Salinas de Rosío dejó su impronta en el pueblo, que creció y mejoró su caserío con la riqueza de la sal, y aún se debe estar extrayendo salmuera, lo mismo que en Salinillas de Bureba. De todas ellas, la gran olvidada es la de Herrera (de Miranda), y eso que su explotación se remonta hasta, al menos, el siglo XIII. En los años sesenta del pasado siglo dejó de explotarse (en su final solamente se cargaban camiones de salmuera), y apenas si habían trascurrido una docena de años desde que cesó la actividad cuando ya hice mi primera visita a este lugar de reminiscencias cistercienses. En el trascurso de la misma obtuve algunas imágenes en blanco y negro, que son las que hoy saco de mi baúl apolillado. Y si para entonces, cuando todavía me manejaba en blanco y negro, ya estaban abandonadas, olvidadas, y dejadas a su libre caída, cómo estarán ahora, en la era digital y después de un cuarto de siglo trascurrido. En aquella ocasión, cuando aún no había perdido la inocencia, pensé que las instalaciones abandonadas no tardarían en recuperarse para alegría de conservacionistas y amantes del Patrimonio. Pero no, y ya no espero nada.
El conjunto es impresionante. Todavía pueden verse el pozo para almacenar salmuera y el acueducto por donde circulaba el agua que le llenaba; un edificio para guardar la sal, las eras, no muchas; un laberinto de cuevas que, posiblemente, en tiempo medieval, pudieron servir para almacenar la sal, y que, excavadas artificialmente, podrían confundirse ahora por eremitorios, pues no hay que olvidar que muy próximo se halla el monasterio de Santa María de Herrera, hoy ocupado por los camaldulenses. Pero sin duda, lo que más llama la atención de todo el conjunto es la gran rueda hidráulica, de madera y bajo tejavana protectora, y el pozo salado en el que se vertía el agua para cargarse de la salmuera que se llevaba a las eras. En definitiva, se trata de un conjunto que bien merecería ser rescatado del olvido y restaurado para disfrute de todos.
NOTA: Por si a alguno le interesa documentarse un poco más sobre estas salinas le recomiendo la revista López Gámiz. Boletín del Instituto Municipal de la Historia. Abril, 1991 (Ayuntamiento de Miranda de Ebro).
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