Debates sobre el paisaje:
POSIBILIDADES Y LÍMITES DE LA FOTOGRAFÍA AÉREA
PARA EL ESTUDIO DEL PAISAJE
Debates sobre el paisaje:
POSIBILIDADES Y LÍMITES DE LA FOTOGRAFÍA AÉREA
PARA EL ESTUDIO DEL PAISAJE
LOS LÍMITES DE LA FOTOGRAFÍA AÉREA Y LOS LÍMITES DE LA ARQUEOLOGÍA DEL PAISAJE
Miguel JIMÉNEZ PUERTAS
Universidad de Granada
Lunes, 12 de enero de 2009
La cuestión que se plantea a debate es muy interesante, precisamente por su enfoque (“posibilidades y límites”), porque no hay nada como conocer adecuadamente los límites de una metodología de trabajo para utilizarla del mejor modo posible y sacarle mayor rendimiento, sin falsas expectativas. En este sentido habría que recordar que sería necesario utilizar esta metodología al servicio de una hipótesis de trabajo específica. Las investigaciones que llevo a cabo en el marco del proyecto “Análisis de los paisajes históricos: de al-Andalus a la sociedad castellana”, centradas en el piedemonte de la Sierra de la Alfaguara (Vega de Granada), tratan de responder a la siguiente cuestión: ¿es posible, a través de los métodos de la arqueología del paisaje, incluida la fotografía aérea, conocer la cronología, con una elevada precisión, de la formación y transformaciones de los sistemas de regadío? En este sentido, la cuestión sobre los límites de la fotografía aérea se sitúa en el marco más general de los propios límites de la arqueología del paisaje para aportar información relativa a los procesos históricos. Esta es la aportación al debate que quiero realizar, más que unas indicaciones específicas sobre la práctica en la utilización de la fotografía aérea. Sin duda se trata de una cuestión que ya ha planteado acertadamente Luca Mattei, pero quiero exponer algunas valoraciones más específicas sobre mi propia experiencia de investigación.
Los límites en el uso de la fotografía aérea en el caso concreto del estudio de los paisajes agrarios radican en la propia complejidad de la realidad actual. Fenómenos como el desarrollo de urbanizaciones y complejos industriales en la periferia de ciudades y pueblos, el crecimiento del espacio cultivado en determinadas lugares con medios mecánicos (olivares que ascienden por colinas y montes en muchas zonas de Andalucía), etc., conducen a una desaparición de espacios rurales tradicionales, que podían haber conservado, fosilizados, paisajes agrarios antiguos.
Pero no se trata solo de las dificultades que plantean las transformaciones recientes en los paisajes rurales, sino también la propia complejidad de su análisis, por ser el resultado de la acción antrópica a lo largo del tiempo. En este sentido, la cuestión central es la cronología, que nos puede permitir insertar a los paisajes en el debate histórico sobre la evolución de las sociedades. Por ello, una vez detectado un posible paisaje agrario fosilizado, el objetivo sería determinar su formación y evolución hasta el presente, para verificar su cronología. Por ello puede ser un error fundamental buscar específicamente los paisajes de un momento cronológico determinado sin un conocimiento adecuado de la realidad posterior. No es viable una investigación así, sino que es necesario analizar la evolución de los paisajes agrarios, de forma inversa, desde su situación actual hasta la época que se pretende analizar.
Pero esta visión diacrónica del paisaje sin duda plantea muchos problemas a los investigadores. Sería necesario un equipo multidisciplinar, con especialistas en el mundo agrario y en la práctica de la arqueología de campo en época prehistórica, antigua, medieval, moderna y contemporánea, pero no es fácil coordinar grupos de investigación de procedencia tan diversa y que estén unidos por un mismo objetivo y metodología. O, en cambio, formar a investigadores especializados en las transformaciones del paisaje a lo largo del tiempo, lo que supone una tarea muy complicada. Las soluciones no son fáciles. Pero de otro modo, sin un minucioso trabajo sobre la evolución de los paisajes hasta época actual, cualquier afirmación, por ejemplo, de que un espacio agrario ortogonal es una centurización romana, por los límites de algunas parcelas o el trazado de algunos caminos, o la determinación de que un sistema hidráulico es medieval, por la proximidad de una alquería, no puede ser tomadas como una evidencia científica, solo como una cuestión de fe.
Para la época medieval, por otra parte, se plantean una serie de cuestiones específicas que nos deben llevar a trabajar de un modo algo diferente que respecto a épocas anteriores. En el caso del reino de Granada, por ejemplo, la documentación escrita y la cartografía histórica nos pueden permitir datar las transformaciones de los paisajes rurales desde fines del siglo XV hasta la actualidad. Y la fotografía aérea constituye un medio de trabajo idóneo para observar y delimitar en el paisaje actual dichos cambios, de modo que podamos restituir el paisaje a su situación a fines de la época medieval. Esto es posible a partir de la representación espacial de libros de repartimiento y de apeo, así como otra documentación de época moderna y contemporánea relativa a pleitos por el uso del agua, por citar algunas de las fuentes de información más interesantes. Y todo ello apoyándose, naturalmente, en el trabajo de campo. Se trata de una labor minuciosa y compleja, pero una vez que se conozca el paisaje existente al final de la Edad Media, entonces sí podríamos empezar a plantear hipótesis sobre su formación, teniendo en cuenta los datos procedentes de la escasa documentación medieval, de prospecciones arqueológicas, de estudios de campo sobre los sistemas hidráulicos, de interpretación de los parcelarios, etc. Y sólo entonces se podría intentar saber si es posible fijar con precisión la cronología de un determinado sistema de regadío o de una transformación del mismo, de modo que podamos interpretar históricamente esta realidad espacial.
REFLEXIONES SOBRE LA FOTOGRAFÍA AÉREA Y EL ANÁLISIS DEL PAISAJE.
Luca MATTEI
Universidad de Granada
Lunes, 12 de enero de 2009
La fotografía aérea es un herramienta que se ha mostrado muy adecuada, para no decir indispensable en casi la totalidad de las investigaciones de tipo arqueológico, desde su aplicación en la década de los años 50 del siglo pasado. En especial manera, creo que es un punto clave de la metodología que enfoca un estudio sobre el territorio y el paisaje, siendo de gran utilidad en las individualizaciones de elementos perteneciente a ellos, en la planificación de las prospecciones y en la edición de mapas y planimetrías.
Como acabo de decir, y contestando a una de las preguntas puesta en la página web, a través de la fotografía aérea se pueden individualizar muchos de los elementos que constituyen el paisaje, pero no todo. Además, muchos de ellos necesitan una prospección in situ, obligatoria para comprender aspectos tantos cuantitativos como cualitativos del objeto, visto que la fotografía aérea en si misma no puede ser la única forma para el conocimiento del paisaje, no teniendo la potencialidad para lograr tal fin. Hay que considerar que la fotografía aérea, nos refleja una vista del paisaje actual, y que los elemento que vamos indagando para identificar paisajes antiguos son relictos o elementos sobrevividos del mismo. Para el análisis y el reconocimiento de un paisaje concreto es de toda forma necesario entender los elementos de los paisaje anteriores, posteriores y actuales, comprendiendo así una serie de procesos que a lo largo de la historia han encontrado una forma expresiva en el territorio, representando las acciones de cada sociedad que lo ha generado. Filtrando estos componentes pertenecientes a diversos horizontes llegaremos a fijarnos en el paisaje objeto de nuestra investigación. Éste no debe ser una sencilla materialización de las sociedad, sino debe ser integrado en el análisis social, considerando las relaciones económicas, el control o apropiación del entorno y las relaciones con otras comunidades.
En términos prácticos el momento de individuar un elemento en una foto aérea puede definirse y coincidir con una anomalía respecto al paisaje actual y/o respecto al paisaje natural. Pero también hay elementos que han sido realizados y utilizados en el pasado y que al tener una continuidad funcional pertenecen todavía al paisaje actual sin fuerte discordancia, mientras que hay otros que al quedar fosilizados, pueden estar ocultos tanto por motivos antrópicos como por razones debidas a depósitos naturales. De esta manera se evidencia así un límite de esta herramienta, límite que se puede corregir a través de una prospección en el campo que podría darnos resultados más satisfactorios.
Para mejorar la individuación de elementos poco visibles o enterrado es aconsejable utilizar fotografías aéreas tomada de vuelos aéreos efectuados en diferente períodos del año, visto que las anomalías dejada por la vegetación son variable a según de la humedad del terreno y del estado en que se encuentra el cultivo o la manta arbórea, permitiendo mejor o peor visibilidad. Del hecho de utilizar una fotografía u otra puede depender la individualización de un elemento fosilizado o no que constituía un paisaje antiguo, por lo tanto hay que prestar mucha atención, sino no se contará con la mayoría de los elementos aún detectables.
Al momento de relacionar entre ellos los elementos individualizados, hay que diferenciar por los menos dos grandes conjuntos que se deben de considerar en dos escala jerárquica distinta. Se trata de los elementos que pertenecen al espacio físico y los que pertenecen al espacio construido por el hombre. Al primero pueden corresponder la hidrografía, la vegetación, la edafología, la fauna, etc., mientras que al segundo los asentamiento, los espacios productivos (mineros, agrícolas, salinos), las vías de comunicaciones, etc…
Cada uno de estos elementos posee una dimensión tanto temporal como espacial, que podrá servir para efectuar análisis cronológicos y espaciales. Pero hay que reflexionar sobre la dimensión temporal que siempre nos induce a pensar en una sucesión que se materializa en el espacio y que se expresa en una estratigrafía. En el estudio del paisaje hay elementos que perduran en el tiempo no ocupando un lugar definido en la secuencia temporal, asumiendo así un diferente valor espacial a según cambie su funcionalidad o las relaciones con otros elementos coetáneo conexos a él. Por lo tanto habrá que evaluar de forma muy especifica y detallada sea los límites temporales que los espaciales para recomponer todos las relaciones exactas que han pertenecido a un paisaje concreto, individuando cual han sido los elemento más destacados consecuencias de una sociedad determinada y en particular modo los elementos claves sobre que esta sociedad se sustentaba moviéndose con todos sus equilibrios.
El estudio del paisaje se presenta como una tarea muy complicada, tanto por razones metodológicas como por razones prácticas. Para su correcta interpretación será necesario servirse de las contribuciones que las nuevas técnicas aplicadas a la arqueología han aportado, ofreciendo una nueva cantidad de materiales, datos e informaciones que deberán ser tratadas por los investigadores de forma perspicaz visto su alta potencialidad. Entre estos materiales, se inscriben también las fotografías aérea, que ahora pueden ser utilizadas de forma siempre más abierta debido a los grandes avance tecnológico que han influido en su resolución y manejabilidad. En medio a tanta tecnología no hay pero que perder el objetivo de nuestra investigación, que debe responder a preguntas muy concretas y que debe utilizar estos nuevos materiales como apoyo para lograr su fines investigativos, siendo capaz de relacionarlos todos y no cayendo en el error de hacer una sola descripción, sino llegando a una interpretación.
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POSIBILIDADES Y LÍMITES DE LA FOTOGRAFÍA AÉREA PARA EL ESTUDIO DEL PAISAJE
arqueologiadelpaisaje.com
El estudio de los paisajes históricos tiene en uno de sus motores de inicio el análisis detallado de la cartografía y la fotografía aérea. En los últimos 50 años, la Arqueología, como el resto de las Ciencias Sociales se ha sometido a diferentes reestructuraciones y readecuaciones teóricas y epistemológicas, con el objetivo de realizar una interpretación del pasado de las sociedades humanas, no tan sólo más completa y fidedigna, sino que sea de mayor utilidad para las sociedades actuales. De esta manera los arqueólogos han ido sumando al estudio del pasado técnicas y metodologías, muchas provenientes de otras ciencias y disciplinas, las cuales han ejercido. De algún modo, como auxiliares de la Arqueología. También se han incrementado de manera considerable los trabajos de corte interdisciplinarios con el fin de lograr una mejor obtención de evidencias, más completas y cuantiosas, para que puedan ser interpretadas a la luz de una disciplina Arqueológica que debe ayudar a la reconstrucción de un pasado útil a las necesidades de las sociedades actuales.
Dentro de este marco, la interpretación de Fotografías Aéreas proporciona un medio sistemático de investigación a distancia de rasgos que pueden haber pasado desapercibidos mediante otro tipo de análisis. Además, debido a las grandes limitaciones de orden económico y administrativo que tiene en muchos casos la Arqueología, la utilización de la interpretación de fotografías aéreas resulta de una gran utilidad, ya que abarata los costos de la investigación, proporcionando al menos una información de base, y facilitando de este modo el trabajo de prospección arqueológica y la detección de sitios arqueológicos, tanto superficiales como los que ya han sido sepultados bajo los sedimentos. A ello hay que sumar que la fotografía aérea ofrece una panorámica general de zonas relativamente amplias, lo que permite la observación simultánea de las diferentes áreas de acción de las sociedades humanas y de su interrelación con el medio físico: espacios de vivienda, espacios de trabajo, vías de comunicación, zonas de pasto, espacios de captación y almacenamiento etc… Es por lo tanto una herramienta más que adecuada para el estudio de los paisajes históricos.
La fotointerpretación, es la rama de la fotogrametría que nos ayuda a examinar la imagen fotográfica del terreno, con el propósito de identificar los diferentes componentes del paisaje. Con esta técnica obtenemos información para analizar aspectos geológicos, naturaleza y uso del suelo, tipo de cubierta vegetal; aspectos arqueológicos, existencia de muros, calzadas, etc; entre otros muchos aspectos. Entre 1950 y 1970 se desarrollaron las principales técnicas de fotointerpretación como el análisis de elemento y el análisis fisiográfico, para la aplicación de fotografías aéreas en análisis del terreno y para cartografía de suelos. El método de elementos esta basado en el análisis sistemático de elementos individuales visibles en las fotografías aéreas, que se relacionan con el fenómeno a estudiar. Se complementan con el trabajo de campo que son esenciales para la interpretación. Este método es el de mas fácil acceso para el usuario que no es un experto.
No obstante, el uso de la fotografía aérea en Arqueología cuenta con una serie de limitaciones a tener en cuenta. En primer lugar, no puede aplicarse sobre cualquier superficie ni en cualquier condición, ya que desde la luz dependiendo de la hora del día, hasta el uso que se le de al suelo en la actualidad y el tipo de cultivo presente, condicionarán fuertemente la aplicabilidad de esta metodología de estudio. Y junto a ello, la imposibilidad de detectar yacimientos pluriestratigráficos, máxime cuando aún hoy están poblados, como puede ser el caso de numerosos municipios y ciudades.
Por lo tanto, la fotografía aérea es hoy un instrumento fundamental del que el arqueólogo no puede, ni debe, sustraerse. Pero conlleva, en sí mismo y mediante su aplicación, una serie de propuestas, posibilidades y límites, que pueden ayudar tanto al debate sobre las sociedades pasadas, como a otro de orden interno, teórico y epistemológico, de la propia disciplina arqueológica.
A modo de ejemplo, y como acicate para iniciar el debate, planteamos las siguientes cuestiones: Mediante la interpretación de fotografías aéreas ¿Pueden individualizarse los diferentes elementos que constituyen el paisaje? ¿Se deben jerarquizar éstos? ¿Cómo se debe plantear esta individualización? ¿Puede establecerse entre ellos una coordenada de relaciones físicas a modo de estratigrafía arqueológica, y por extensión, una cronología entre sus elementos aunque sea de manera relativa? ¿De qué manera podría hacerse, y en qué casos ya se ha efectuado?
Señalamos finalmente alguna bibliografía básica sobre la fotografía aérea y su aplicación al estudio del paisaje.
- Patrice CRESSIER (1997) “Aproximación a los asentamientos medievales y su entorno: ejemplos de aplicación de la prospección geofísica y la fotografía aérea en la Península Ibérica y Marruevos” La prospección arqueológica, Granada, 1997; pp. 157-184.
- Georges FABRE (1992) “La fotografía aérea a baja altura y su utilización en arqueología, con especial atención al Norte de Francia” en Isabel Rodá de Llanza (coord) Ciencias, metodologías y técnicas aplicadas a la arqueología. 1992; pp. 139-154.
- José Antonio FRANCO, Juan José EGEA, Ignaico MONTORO RÍOS, María del Mar OSUNA, María Antonia CARBONERO GAMUNDI, Patrice CRESSIER (1992) “Aprotación de la fotografía aérea a la reconstrucción de los paisajes agrarios medievales: Caso de Andalucía Oriental” Jornadas sobre teledetección y geofísica aplicadas a la arqueología, Madrid 7-10 de mayo de 1986, Mérida 1-3 de octubre de 1987. Madrid, 1992; pp. 137-148
- Manuel Antonio MARTÍN BUENO, Helena PALACIOS JURADO (2004) “Teledetección en Arqueología: el instrumento SAR” Salduie: Estudios de prehistoria y arqueología, nº 4 (2004); pp. 331-362.
- Julio del OLMO MARTÍN (1993) “La fotografía aérea como apoyo a la prospección arqueológica en Castilla y León” Inventarios y cartas arqueológicas: Actas homenaje a Blas Taracena. 50 aniversario de la primera Carta arqueológica de España. Soria 1941-1991. Soria, 1993; pp. 235-238.
- Almudena OREJAS SACO DEL VALLE (1995) Del “marco geográfico” a la arqueología del paisaje: la aportación de la fotografía aérea. Madrid, 1995.
- José María RODANÉS VICENTE, J.L. PEÑA, C. MAZO, Lourdes MONTES RAMÍREZ (1986) “La fotografía aérea vertical en blanco y negro y su aplicación a la prospectiva arqueológica y geoarqueológica” Agustín Ubieto Arteta (Coord) Metodología de la investigación científica sobre fuentes aragonesas: actas de las I Jornadas celebradas en Monzón, del 8 al 20 de diciembre de 1985. 1986; pp. 219-228.
- F. SAGGIORO, N. MANCASSOLA (1999) “Il contributo della fotografia aerea alla comrpensione dei paesaggi antichi medievali” Archeologia medievale, nº 26 (1999); pp. 279-298.

